Cuentos hispanoamericanos – varios autores

Grafomanía rampante
A pesar de su título ostentoso, el libro no contiene relatos de autores significativos de la región.

El título Cuentos hispanoamericanos es desafortunado, pues sugiere una antología de autores significativos de la región. En cambio, el libro objeto de esta crítica comprende 10 obras del género breve ganadoras en el XVI Concurso Internacional Juan Rulfo (1999). Según podría deducirse de la solapa, los escritores obtuvieron antes algunos galardones, a saber, el Premio Radio Francia Internacional, el del Centro Cultural de México, el de Le Monde Diplomatique y otros más oscuros.
En todo caso, el valor de estos relatos, con una sola excepción, es bastante deplorable. Después de realizar el considerable esfuerzo de leerlos todos, sorteando una serie de dificultades mayores -ausencia de argumento, serios problemas idiomáticos, incapacidades narrativas flagrantes- y otras menores -errores en la composición y el vocabulario, faltas ortográficas, etc.-, queda la impresión de algo amorfo, vago, indiferenciado y muy mal escrito. Es harto difícil recordar alguna historia en particular, alguna anécdota, algún esbozo parecido a una trama. Probablemente, estos laureados escritores pertenecen a talleres literarios o quizá la uniformidad de su escritura provenga de los cursos de literatura creativa, tan en boga en universidades y otros centros de estudio. Frente al producto final, caracterizado por la absoluta carencia de identidad lingüística, da lo mismo el país de origen de los cuentistas.

Si bien, en términos artísticos, no saber si estamos en una ciudad colombiana o en una carretera española constituye un pecado capital, los problemas que plantea la mayoría de estas piezas no mejoran su calidad. Enumeraremos sólo un par de ellos.

En primer término, los autores y autoras representados en la selección parecen creer que no se puede, hoy en día, escribir con sencillez, en forma directa, sin verse constantemente forzados a demostrar su inteligencia o su formación cultural. En consecuencia, muchas veces atiborran la prosa con citas, alusiones e invocaciones a figuras tutelares más o menos consagradas, generando embarazosos pasajes en los que Borges, Joyce o Heidegger salen a relucir a propósito de nada o simplemente debido a que el narrador no tiene cosa alguna que contar y piensa que así se está luciendo. Estos defectos malogran cuentos que pudieron haber alcanzado un nivel aceptable, como Detrás de la calle Toledo, de Teresa Ruiz, y Omar Gutmann, poeta menor, de Greco Sotelo.

En segundo lugar, el descuido generalizado y el empleo promiscuo de recursos, traducidos en crónicas donde no se divisa capacidad crítica o autocrítica, mueven a pensar en un fenómeno inquietante y que hoy hace presa de nuestros países. Nos referimos a la grafomanía, en virtud de la cual ya está siendo lícito escribir cualquier cosa, por cualquiera persona y en cualquier lugar. La compulsión de escribir por escribir o, peor aún, de publicar por publicar, en una época en la que cada vez se lee menos, está llegando a límites absurdos y este libro es prueba de ello.

La asombrosa historia de la hormiga que perdió la hache, de Belén Alonso, es la única grata excepción. Pero se trata de un cuento para niños, por lo que el desconcierto de verlo aquí casi anula su real excelencia.

Cuentos hispanoamericanos no contiene reseñas de sus autores y fuera del país de procedencia, hay que conformarse apenas con el nombre de los galardonados. Tal vez un prólogo sería exigir demasiado, aunque un par de líneas, a guisa de presentación, no habría estado de más. No son fallas banales, aun cuando parezcan irrelevantes frente a todo lo anterior.

Anexo

Cuentos hispanoamericanos
varios autores. LOM, 171 páginas Diez relatos de jóvenes ganadores del XVI Concurso Internacional Juan Rulfo (1999).
En general el valor de los cuentos es menor, con la excepción de “la asombrosa historia de la hormiga que perdió la hache”, de belén Alonso.

C.Marks