La fiesta del chivo – Mario Vargas Llosa

La dictadura total

El trío de autores sobrevivientes del llamado boom latinoamericano no se ha caracterizado por la calidad de sus recientes obras. Nos referimos a García Márquez, Fuentes y Vargas Llosa, quienes llevan décadas publicando libros mediocres o pasables, que apenas permiten recordar las grandes novelas escritas por ellos. De los tres, Vargas Llosa ha sido el más equilibrado, porque, aun cuando haya entregado bastantes volúmenes olvidables, al menos mantiene siempre el rigor estilístico y un oficio que, hasta cierto punto, respaldan sus incesantes textos.
Afortunadamente y para gloria de la literatura en lengua española, el peruano ha vuelto a demostrar sus atributos de eximio artífice narrativo y los brillantes dones literarios que hicieron posible las grandes novelas con las cuales llegó a la fama -La ciudad y los perros, La casa verde y Conversación en la Catedral-, nunca superadas después. La fiesta del chivo está absolutamente a la altura de esos magníficos títulos y puede decirse, sin exageración, que es lo mejor escrito por Vargas Llosa en los últimos 30 años.

La acción de La fiesta… se desarrolla en dos planos temporales: el día en que el gobernante dominicano Rafael Trujillo fue asesinado, en 1961,mediante un complot dirigido por un grupo de civiles y militares, y un día, en 1996, cuando Urania Cabral, hija de un prohombre del régimen,regresa a Santo Domingo en un impulso del momento, sin saber por qué ni para qué, encontrándose con el resto de su familia casi en la miseria.

Como en las anteriores narraciones de Vargas Llosa, los hechos se agolpan y precipitan, el tiempo se desintegra en momentos significativos y los enigmas anunciados en las primeras páginas terminan por aclararse,produciéndose, al final, un conjunto de revelaciones, culminando en una catarsis desde el punto de vista de los protagonistas y una liberación para el lector. Como en las mejores obras del peruano, la energía narradora se manifiesta en un crescendo implacable y la agilidad del relato se sustenta sin caídas a lo largo de sus 500 y tantas páginas.

La fiesta… ocupará, sin duda, un lugar de honor entre las novelas hispanas dedicadas a estudiar a ese personaje singular y distintivo que nuestros países han aportado a la mitología universal: el dictador militar. En el caso del Padre de la Patria Nueva, el Benefactor y otra infinidad de cargos con los que Trujillo se vistió, hay mucho pintoresquismo y demasiadas facetas inverosímiles en él, su familia y colaboradores y una prueba de la maestría de Vargas Llosa como escritor es que no se deja tentar por lo caricaturesco, haciendo creíbles a seres increíbles. Más allá de la historia que cuenta, esta creación, de modo explícito y en la acumulación de episodios verídicos, constituye un testimonio del poder que una dictadura tiene para transformar a hombres y mujeres en monstruos o dañar irremisiblemente a varias generaciones.

Aunque se trate de consideraciones extraliterarias, ellas realzan una obra eminentemente artística como estructura novelesca.

La fiesta del chivo presenta defectos, quizá inevitables en un autor tan prolífico como Mario Vargas Llosa. La repetición de los mismos procedimientos, los cambios innecesarios en el punto de vista narrativo,la interpelación en segunda persona son algunos de ellos. Pero en el conjunto, no tienen mayor importancia. El escritor peruano, una vez más,ha logrado dar cimiento a un relato que es una lección de técnica narrativa. Y ha escrito una novela que, en buena medida, es una obra maestra, en todo el sentido de ese término.

Anexo

La fiesta del chivo
Mario Vargas Llosa. Alfaguara, 518 páginas.
Novela sobre el general Rafael Trujillo, dictador de República Dominicana desde 1931 a 1961.

Un libro que está a la altura de las grandes obras de Vargas Llosa, como “La ciudad y los perros” o “La casa verde”.

C.Marks