Abierto toda la noche – David Trueba

Una tonelada de chocolates

La familia Belitre no es muy convencional. Uno de los hijos padece cierta paranoia consistente en asumir identidades ajenas, en este caso la del padre, pese a que el pequeño tiene 12 años. Otro es un monstruo por culpa del acné. De los cuatro restantes, el más normal, próximo a la treintena, no ha ganado un peso en su vida y quiere ser crítico de cine, en tanto sus demás hermanos van desde el donjuán compulsivo, pasando por el novelista precoz -14 años- o el chico con pensamiento hablado, hasta el benjamín, quien vive preocupado únicamente de sus peces. Los progenitores aceptan las excentricidades de estos descendientes e incluso las fomentan. Y los abuelos Belitre no lo hacen nada de mal: ella, octogenaria postrada en cama por propia voluntad, se cartea con una amiga muerta hace años, y él se ha entregado a un frenesí religioso de tintes apocalípticos, al que se une una cruzada metafísica contra el tabaco.
El cuadro se completa con una joven que seduce a todos los varones del estrafalario clan, un siquiatra instalado en una carpa del patio practicando la terapia portátil, dos Testigos de Jehová expulsados de la prédica bíblica al compartir los desmanes del abuelo, una muchacha de malas costumbres acogida en la hospitalaria casa por el novel literato y muchos otros, algunos de fugaz aparición y varios merecedores de páginas completas.

Abierto toda la noche es la primera novela de David Trueba y el título alude a la afirmación de Ambrose Bierce, según la cual el hogar es el único local que funciona todo el día y toda la noche, sin parar. Y esto es aplicable a la residencia de los Belitre, donde hay de todo y para todos los gustos, siempre que uno sienta inclinaciones por lo disparatado y lo extravagante en grado sumo.

Claro que la gracia de un libro así no está en las rocambolescas aventuras de estos divertidos actores, las cuales cansarían muy luego, sino en la forma de narrarlas. Trueba cuenta un episodio tras otro en tono impasible, introduciendo razonamientos propios para justificar el injustificable proceder de los caracteres. Mezcla de guiñol y farsa, Abierto… es una de las novelas españolas más cómicas que últimamente se hayan publicado.

Como sucede con tantos autores jóvenes de hoy, Trueba es multifacético y ha trabajado en todos los medios, destacando su labor como guionista y director de cine. Tal dispersión deja huellas en su producción literaria y es natural que las obras posteriores a la que estamos comentando -Cuatro amigos es la más reciente- muestren signos de repetición y desgaste.

Además, Abierto… exhibe síntomas comunes a la prosa española actual, donde hay numerosos autores aceptables o buenos, sin que se divise un solo gran narrador. Lo que escribía una generación atrás era plano, poco brillante y hoy todo son fuegos artificiales, desparpajo, temáticas en apariencia atrevidas, anarquizantes, expresadas generalmente en puras gárgaras verbales.

No cuesta nada dárselas de iconoclasta detrás de una personalidad tan hiperkinética, la cual ha resultado bastante rentable para el autor. También habría que hacer notar otros rasgos contraproducentes. La originalidad excesiva, el talento exhibicionista, las calculadas frases inteligentes pueden producir los mismos efectos que comerse una tonelada de chocolates, aun para los adictos a aquellos recursos o a este alimento.

Abierto toda la noche entretiene, hace reír y David Trueba casi siempre escribe bien, consiguiendo la adhesión hacia sus inusitados personajes, por lo que en esta novela se olvidan los problemas que pueda presentar.

Anexo

Abierto toda la noche
David Trueba. Anagrama, 236 páginas.
El sexo, la locura y el amor en una familia numerosa y disparatada.

David Trueba, nacido en Madrid, en 1969, es guionista de cine y ha trabajado en prensa, radio y televisión, donde codirigió “El peor programa de la semana”.

C.Marks