La boda del Poeta – Antonio Skármeta

El regreso de Skármeta

La verdad es que resulta fácil olvidar a Antonio Skármeta en su faceta fundamental de escritor y ello no se debe a la escasez de su producción literaria -por el contrario, ésta es nutrida-, sino a su contundente presencia mediática. No nos es posible precisar con exactitud cuándo apareció su anterior volumen y el éxito de la versión cinematográfica de Ardiente paciencia (llamada ahora El cartero de Neruda), título que data de principios de la década de 1980, puede haber sembrado la confusión en cuanto a la cronología de sus obras recientes. En todo caso, llevaba mucho tiempo sin escribir. O lo que es lo mismo para los lectores, sin dar a conocer lo que escribía. La boda del poeta surge en un momento muy afortunado en la carrera del autor y es justificadamente recibido con interés por quienes esperaban un nuevo libro suyo.
Si hay una palabra para resumir esta novela, ella es simpatía. Que sea un término trillado no debe inducir a error, porque la simpatía es un sentimiento muy profundo, que siempre nace en medio de lo más genuino que poseemos. Habría que agregar otro conjunto de vocablos y frases, tales como vitalidad, exuberancia, inventiva en la creación de situaciones,vívidos diálogos, fluidez narrativa y un impulso poético que preside todo el relato. Aunque todos ellos son rasgos aplicables a libros anteriores de Skármeta (desde los cuentos de El entusiasmo y Desnudo en el tejado, a las novelas Soñé que la nieve ardía o Matchball), no explican del todo la peculiaridad de La boda…

Se ha dicho muchas veces que algunos escritores producen sus mejores obras buceando en sus propias vidas o en las de sus antepasados y tal vez sea el caso de esta novela. La isla imaginaria de Gema, en un lugar del Adriático localizado cerca de las no menos ficticias Costas de Malicia,se presta extraordinariamente bien para una extravagante fantasía política, literaria y humorística, donde coexisten atractivos personajes enfrentando un aciago momento histórico: Stamos Marinakis y Marta Matarasso, los hermanos austríacos Paula y Jerónimo Franck, Reino y Esteban Coppeta y la preciosa Alia Emar, predestinada a la tragedia junto a otros isleños.

Como en narraciones previas de Skármeta, la sicología importa poco y el comportamiento de los actores puede parecer absurdo, poco claro,incoherente. En rigor, no son personajes, sino nombres con esbozos biográficos que dan vida y color a la historia. Tampoco debe esperarse rigor histórico ni fiel reconstrucción de un pasado bastante brumoso y que se sitúa alrededor de 1914 y algo después. Los anacronismos -tanto en el vocabulario y el estilo, como en la concatenación de los hechos- abundan, pero no importan mayormente al ser un recurso más del relato.

Además, algunos de ellos denotan un humor irresistible, siendo el mejor de todos, la aventura burocrática de la más insigne poetisa latinoamericana, oficiando de cónsul en Rapallo y otorgando un pasaporte colectivo a un grupo de fugitivos desharrapados.

No queda muy claro dónde ubicar esta obra dentro del variado conjunto prosístico del autor, ya que es distinta a lo que ha escrito antes, mas las características juveniles de sus primeros textos siguen presentes a lo largo de la trama. Por otra parte, no sería difícil encontrar defectos a un estilo que se ha vuelto un poco florido y un sí es no es fabricado.

Sin embargo, ante el resultado final, sería una mezquindad detenerse en ello.

Porque La boda del poeta satisface como novela, entretiene y deja con buen ánimo a los lectores, confirmando el nivel de Antonio Skármeta como narrador.

Anexo

La boda del poeta
Antonio Skármeta. Sudamericana, 307 páginas.
Una historia de amor ambientada en una isla del Adriático, donde la boda de un rico banquero hace estallar el conflicto.

Antonio Skármeta regresa a la narrativa (2000) tras un largo tiempo sin publicar, luego del éxito mundial de “Ardiente paciencia”.

C.Maks – 2000

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