En busca de Klingsor – Jorge Volpi

Había que seguir buscando

Por sobre todos ellos, había un personaje que controlaba los más recónditos intersticios de la burocracia intelectual germana, se entendía directamente con el Führer y se preocupó de no dejar ninguna huella de su persona.

No es un secreto que la ciencia tuvo un desarrollo asombroso en el Tercer Reich alemán, en gran medida, gracias a las convicciones poco democráticas de físicos, químicos y matemáticos que apoyaron la ideología nazi o, en el mejor de los casos, colaboraron sin asco con la maquinaria de exterminio montada por Hitler. No obstante, algunos emigraron hacia climas más propicios al pensamiento libre y pusieron su saber al servicio de causas mejores, siendo Albert Einstein el paradigma de este tipo de científico. Cuando los aliados ocuparon Alemania, el país estaba en ruinas y su ciencia se encarnaba en hombres que ya eran fantasmas, como Heisenberg, Planck, Stark y otras luminarias de dudoso pasado político. Por sobre todos ellos, había un personaje que controlaba los más recónditos intersticios de la burocracia intelectual germana, se entendía directamente con el Führer y se preocupó de no dejar ninguna huella de su persona.
En busca de Klingsor, quinta novela del mexicano Jorge Volpi, aborda estos y otros temas laterales en un extenso relato que sólo parcialmente satisface las expectativas creadas por asuntos tan mayúsculos. El teniente americano Francis Bacon, estudiante de física en Princeton, y el profesor Gustav Links, opositor al hitlerismo, son los protagonistas de la búsqueda aludida en el título. Además, participan en aventuras que a veces son ilustrativas de la mecánica cuántica, la teoría de la indeterminación o la finitud de los números, pero en ocasiones se desparraman en incidentes más bien comerciales
-anecdóticos, sexuales, turísticos-, cuya función en la historia no queda muy clara.

La primera interrogante que plantea este libro es de carácter elemental: ¿por qué a un autor latinoamericano se le ocurrió escribir sobre estos tópicos? La pregunta es doblemente válida si consideramos que, en la última década, se ha publicado una bibliografía abrumadora acerca de la Alemania de entreguerras, desde nuevas vidas de Hitler hasta estudios sobre medicina nazi, el trabajo y la seguridad social, las universidades,la religión bajo el régimen nacionalsocialista, recientes aportes sobre persecución a gitanos y otras minorías, etc.

Una novela que gira alrededor del intelecto en los tiempos hitlerianos,por lo menos, tendría que presentar cierta dosis de originalidad o propuestas novedosas en torno a esta materia. No hay tales. Tampoco hallamos emoción, suspenso, acción u otras características asociadas a la lectura de esta clase de narraciones. Ni nos conmoveremos con la revelación anunciada en las primeras páginas y para la cual debemos leer las 400 y tantas en que consiste la obra.

Indudablemente, Volpi se ha preparado al escribir esta crónica y debe haber pasado unos cuantos años recopilando datos para su ingente trabajo.

Así y todo, se produce la creciente impresión de que, como escritor,carece de la cultura, el refinamiento y la sutileza necesarios para llevar a cabo su empresa literaria. De partida, no escribe muy bien y su estilo presenta rasgos repetitivos y de pesadez difíciles de aceptar en un autor tan bien criticado y premiado, especialmente por esta ficción.

No conociendo los títulos anteriores de Jorge Volpi, es imposible emitir un juicio para la generalidad de su producción prosística. Como sea, En busca de Klingsor muestra a un novelista joven, ambicioso y con momentos de talento, pero frustrado en la realización de su proyecto. Es de esperar que en sus próximas obras sepa escoger bien los temas y logre buenos resultados, pues parecería estar capacitado para ello.

Anexo

EN BUSCA DE KLINGSOR
Jorge Volpi. Seix Barral, 440 páginas.
Las pesquisas para dar con el hombre que lideró las investigaciones atómicas del III Reich. Una reflexión sobre la ciencia y el mal.

Jorge Volpi es mexicano y nació en 1968. Con esta novela ganó el Premio Biblioteca Breve 1999.

C.Marks

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